martes 15 de diciembre de 2009

Todos de pié


A lo largo y a lo ancho del país, innumerables son los monumentos del General San Martín que se pueden encontrar. En plazas, bocacalles, aceras y palacios municipales de cada ciudad o pueblo hay un reconocimiento para el Libertador.
En su mayoría, las estatuas evocan uno de los hitos que lo convirtieron en prócer y el cual figura en todos los manuales, las Billiken –y/o Anteojito- y enciclopedias: el cruce de los Andes. Pero también hubo artistas que lo inmortalizaron de pié, con el atuendo militar, botas granaderas, falucho sobre la cabeza, el sable corvo apoyado en el suelo y erguido, pero en actitud de descanso.
Y si bien existen muchos monolitos del héroe, este provocó polémicas y resistencia entre los sanmartinianos, quienes adujeron cierto cansancio y hasta desgano en su postura. En Chacabuco, sin ir más lejos, pueblo que lleva el nombre de una de las batallas más significativas para la liberación americana, el monolito erigido en la plaza San Martín el 18 de junio de 1939 fue retirado quince años después y reemplazado por el monumento ecuestre que hoy se emplaza en el centro de la ciudad.
La figura anterior fue trasladada a O`Hoggins (Chile) y sólo quedan tres similares en la provincia de Buenos Aires: en Bahía Blanca, Tandil y Arrecifes (foto).