
A sólo 20 kilómetros de Luján se encuentra Olivera, un pequeño poblado de 1.500 habitantes con mucha historia.
En los albores del siglo XIX, el inmigrante español Domingo Olivera se asentó en la zona cuando adquirió la estancia “Las Acacias”, famosa tiempo después por el tratamiento que se le daba a la lana. Además, la finca fue pionera en la implementación de tecnología en las distintas actividades rurales que se desarrollaban, como la cría de avestruces y la apicultura.
En 1865 fue fundada la estación Olivera del ferrocarril Sarmiento, el cual cubría el trayecto Moreno-Mercedes y servía para transportar las cosechas y las carnes de los frigoríficos hacia los centros de distribución. El nombre de la parada fue en agradecimiento al hacendado que donó parte de sus tierras para la construcción.
Quince años después esas mismas tierras fueron teñidas de sangre. Allí se libró el 17 de junio de 1880 la Batalla de Olivera entre las fuerzas leales al presidente Nicolás Avellaneda y los rebeldes que respondían al Gobernador de Buenos Aires Carlos Tejedor. Estos últimos en la cruzada perdieron cerca de 3.000 hombres pero la avanzada les permitió el ingreso de un gran número de subordinados a la ciudad para la revolución que definiría la verdadera Capital de la Nación.
Todos los 1º de agosto se conmemora la fundación del poblado, puesto que ese día, de 1923, se inauguró la Escuela Nº23. Ocho años más tarde se comenzó con el loteo de las tierras que hoy componen el casco de la localidad, entre los que se encuentran la Capilla San Francisco de Padua, la sala de primeros auxilios, la delegación municipal, el departamento policial y en la intersección de la calle principal y las vías, un viejo surtidor de nafta.
Hace apenas unos meses atrás, más de 50 familias iniciaron los trámites de escrituración de sus viviendas, algo que hasta este 2009 todavía no se había realizado.
En los albores del siglo XIX, el inmigrante español Domingo Olivera se asentó en la zona cuando adquirió la estancia “Las Acacias”, famosa tiempo después por el tratamiento que se le daba a la lana. Además, la finca fue pionera en la implementación de tecnología en las distintas actividades rurales que se desarrollaban, como la cría de avestruces y la apicultura.
En 1865 fue fundada la estación Olivera del ferrocarril Sarmiento, el cual cubría el trayecto Moreno-Mercedes y servía para transportar las cosechas y las carnes de los frigoríficos hacia los centros de distribución. El nombre de la parada fue en agradecimiento al hacendado que donó parte de sus tierras para la construcción.
Quince años después esas mismas tierras fueron teñidas de sangre. Allí se libró el 17 de junio de 1880 la Batalla de Olivera entre las fuerzas leales al presidente Nicolás Avellaneda y los rebeldes que respondían al Gobernador de Buenos Aires Carlos Tejedor. Estos últimos en la cruzada perdieron cerca de 3.000 hombres pero la avanzada les permitió el ingreso de un gran número de subordinados a la ciudad para la revolución que definiría la verdadera Capital de la Nación.
Todos los 1º de agosto se conmemora la fundación del poblado, puesto que ese día, de 1923, se inauguró la Escuela Nº23. Ocho años más tarde se comenzó con el loteo de las tierras que hoy componen el casco de la localidad, entre los que se encuentran la Capilla San Francisco de Padua, la sala de primeros auxilios, la delegación municipal, el departamento policial y en la intersección de la calle principal y las vías, un viejo surtidor de nafta.
Hace apenas unos meses atrás, más de 50 familias iniciaron los trámites de escrituración de sus viviendas, algo que hasta este 2009 todavía no se había realizado.

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