Como les conté en nuestra parada de la semana pasada, el acceso al Cerro Torre no es para cualquiera, porque el recorrido de 11 kilómetros desde El Chaltén por un sendero de montaña resulta cansador para quien no esté acostumbrado al trekking.
Así que imagínense lo que es la ascensión a la cima… Noooo, por supuesto que ni se me pasó por la cabeza, ya con tomar más de una veintena de la cadena que componen los cerros Torre, Egger, Punta Herrón y Standhart estaba por demás satisfecho. A parte, la trepada al Torre la hicieron unos pocos y hace unas décadas atrás, era uno de los objetivos más difíciles de todo andinista profesional.
Con una altura de 3.050 metros sobre el nivel del mar, su elevación no hace que sea lo más complicado para escalar sino su composición, ya que por lo menos habrá que lidiar con un paredón de granito de más de 800 metros desde cualquier cara por la que se lo encaré. Además, al estar emplazado en el Parque Nacional Los Glaciares, el buen clima es un factor determinante para comenzar la aventura.
Desde 1936 hubo intentos de escaladores intrépidos que quisieron conquistar la cima. Mismos hombres que perdieron sus extremidades por el frío reinante o la vida, por un paso mal dado. Recién el 31 de enero de 1959 dos andinistas alcanzaron –supuestamente- la cumbre por la pared noroeste: el italiano Cesare Maestri y el austriaco Toni Egger, quien murió en el descenso arrastrado por una avalancha de nieve y en su honor bautizaron con su apellido a la aguja conjunta al Torre.
Cuando rescatan casi moribundo a Maestri ocho días después de la muerte de su compañero, él cuenta la proeza que habían realizado a la mayoría de sus colegas, quienes descreen de la historia. Hoy, 40 años después, todavía su relato es incrédulo entre los rapelistas ya que nadie pudo repetir la ruta ni siquiera con los punzones y compresor de 80 kilos para colocarlos que el italiano habría utilizado.
Así que imagínense lo que es la ascensión a la cima… Noooo, por supuesto que ni se me pasó por la cabeza, ya con tomar más de una veintena de la cadena que componen los cerros Torre, Egger, Punta Herrón y Standhart estaba por demás satisfecho. A parte, la trepada al Torre la hicieron unos pocos y hace unas décadas atrás, era uno de los objetivos más difíciles de todo andinista profesional.
Con una altura de 3.050 metros sobre el nivel del mar, su elevación no hace que sea lo más complicado para escalar sino su composición, ya que por lo menos habrá que lidiar con un paredón de granito de más de 800 metros desde cualquier cara por la que se lo encaré. Además, al estar emplazado en el Parque Nacional Los Glaciares, el buen clima es un factor determinante para comenzar la aventura.
Desde 1936 hubo intentos de escaladores intrépidos que quisieron conquistar la cima. Mismos hombres que perdieron sus extremidades por el frío reinante o la vida, por un paso mal dado. Recién el 31 de enero de 1959 dos andinistas alcanzaron –supuestamente- la cumbre por la pared noroeste: el italiano Cesare Maestri y el austriaco Toni Egger, quien murió en el descenso arrastrado por una avalancha de nieve y en su honor bautizaron con su apellido a la aguja conjunta al Torre.
Cuando rescatan casi moribundo a Maestri ocho días después de la muerte de su compañero, él cuenta la proeza que habían realizado a la mayoría de sus colegas, quienes descreen de la historia. Hoy, 40 años después, todavía su relato es incrédulo entre los rapelistas ya que nadie pudo repetir la ruta ni siquiera con los punzones y compresor de 80 kilos para colocarlos que el italiano habría utilizado.

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