
El pasado fin de semana debí viajar a Villa Carlos Paz a cubrir un evento. Y si bien ya había estado en la ciudad cordobesa años antes, no tenía como recuerdo la típica foto del emblemático Reloj cu-cú.
Así fue que en un momento libre me acerqué hasta la intersección del boulevard Sarmiento, la calle Porto y la ruta 20 y comencé a retratar a uno de los patrimonios de la metrópoli serrana (fue declarado Monumento histórico en 2000).
La obra de 7 metros de altura fue diseñada y construida por el ingeniero Carlos Plock (fundador de la primera fábrica argentina de relojes cu-cú), con la colaboración de sus pares Juergüen Naumann y Carlos Wedemeyer y el apoyo económico de la Municipalidad y los vecinos. Su inauguración data del 25 de mayo de 1958 y este año cumplió sus primeros 50 años.
Sin embargo, no todo es color de rosa en la historia del tic-tac más famoso y grande de Sudamérica. A dos años de su inauguración fue sustraído el pájaro original de madera policromada que se asomaba por una ventanita para anunciar la hora. Inmediatamente, el ave fue repuesta pero no por ello la réplica corrió mejor suerte: varias veces fue apedreada, amordazada y hasta pintada con los colores del club Boca Juniors.
El último acto vandálico “grave” ocurrió el 3 de octubre de 1996, cuando los vecinos se dieron cuenta que pasaban las horas y el cantor no salía… Otra vez habían robado a su habitante alado. “El bien que nos hicieron; el bicho que habían puesto era tan feo que parecía un loro barranquero. El que hay ahora tampoco es lindo, pero es un poquito mejor”, confesó el dueño del hotel en donde paré.
Obviamente no se sabe quiénes fueron los que lo sustrajeron, aunque el rumor que corre en la Villa es que un grupo de amigos reunidos en un taller hicieron una apuesta… Las versiones del paradero del pájaro también son variadas. Algunas indican que descansa en el jardín de una casa de Miami; otras, que está en el fondo del lago San Roque, otra de las atracciones de la ciudad...
Así fue que en un momento libre me acerqué hasta la intersección del boulevard Sarmiento, la calle Porto y la ruta 20 y comencé a retratar a uno de los patrimonios de la metrópoli serrana (fue declarado Monumento histórico en 2000).
La obra de 7 metros de altura fue diseñada y construida por el ingeniero Carlos Plock (fundador de la primera fábrica argentina de relojes cu-cú), con la colaboración de sus pares Juergüen Naumann y Carlos Wedemeyer y el apoyo económico de la Municipalidad y los vecinos. Su inauguración data del 25 de mayo de 1958 y este año cumplió sus primeros 50 años.
Sin embargo, no todo es color de rosa en la historia del tic-tac más famoso y grande de Sudamérica. A dos años de su inauguración fue sustraído el pájaro original de madera policromada que se asomaba por una ventanita para anunciar la hora. Inmediatamente, el ave fue repuesta pero no por ello la réplica corrió mejor suerte: varias veces fue apedreada, amordazada y hasta pintada con los colores del club Boca Juniors.
El último acto vandálico “grave” ocurrió el 3 de octubre de 1996, cuando los vecinos se dieron cuenta que pasaban las horas y el cantor no salía… Otra vez habían robado a su habitante alado. “El bien que nos hicieron; el bicho que habían puesto era tan feo que parecía un loro barranquero. El que hay ahora tampoco es lindo, pero es un poquito mejor”, confesó el dueño del hotel en donde paré.
Obviamente no se sabe quiénes fueron los que lo sustrajeron, aunque el rumor que corre en la Villa es que un grupo de amigos reunidos en un taller hicieron una apuesta… Las versiones del paradero del pájaro también son variadas. Algunas indican que descansa en el jardín de una casa de Miami; otras, que está en el fondo del lago San Roque, otra de las atracciones de la ciudad...

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