
“La historia es la base fundamental para la comprensión de nuestro presente y guía insustituible para fijar el rumbo adecuado que debemos seguir en adelante”. Esta frase está en el segundo párrafo de la página de inicio del sitio web del Museo Aéreo Naval Comandante Espora.
Hace diez días fui por trabajo a Bahía Blanca, una de las ciudades más importantes de la provincia de Buenos Aires y del país, debido a que su puerto es uno de los principales canales de conexión con el mundo. Para darse una idea, sus instalaciones se extienden por más de 25 km sobre la costa.
Cuando terminé con mis tareas, debí esperar por más de seis horas en la ciudad y no tuve mejor idea que visitar la muestra en la Base Aeronaval, escenario una vez de una carrera de Turismo Carretera que ganó Marcelo Bugliotti… Unica referencia que tenía.
Al llegar a la puerta, y pese a que había ido con entusiasmo, instantáneamente decidí regresar. Sabía que la historia ahí guardada, rememorada a través de piezas que representan el heroísmo y patriotismo de compatriotas que dejaron sus vidas bajo órdenes de un par de borrachos, me iba a hacer mal.
No tuve familiares, ni amigos, ni conocidos que hayan ido a Malvinas. Tampoco me tocó de cerca cuando fue el conflicto, porque con mis inocentes 6 años, sólo me preocupaba en que pasara rápido la marcha militar que todos los mediodías interrumpía en la tele mis dibujitos para anunciar que `estábamos ganando…´.
Eso sí, hay que darle la derecha (y vaya paradoja) a las primeras 12 palabras de la oración inicial: “La historia es la base fundamental para la comprensión de nuestro presente…”. Así estamos.
Hace diez días fui por trabajo a Bahía Blanca, una de las ciudades más importantes de la provincia de Buenos Aires y del país, debido a que su puerto es uno de los principales canales de conexión con el mundo. Para darse una idea, sus instalaciones se extienden por más de 25 km sobre la costa.
Cuando terminé con mis tareas, debí esperar por más de seis horas en la ciudad y no tuve mejor idea que visitar la muestra en la Base Aeronaval, escenario una vez de una carrera de Turismo Carretera que ganó Marcelo Bugliotti… Unica referencia que tenía.
Al llegar a la puerta, y pese a que había ido con entusiasmo, instantáneamente decidí regresar. Sabía que la historia ahí guardada, rememorada a través de piezas que representan el heroísmo y patriotismo de compatriotas que dejaron sus vidas bajo órdenes de un par de borrachos, me iba a hacer mal.
No tuve familiares, ni amigos, ni conocidos que hayan ido a Malvinas. Tampoco me tocó de cerca cuando fue el conflicto, porque con mis inocentes 6 años, sólo me preocupaba en que pasara rápido la marcha militar que todos los mediodías interrumpía en la tele mis dibujitos para anunciar que `estábamos ganando…´.
Eso sí, hay que darle la derecha (y vaya paradoja) a las primeras 12 palabras de la oración inicial: “La historia es la base fundamental para la comprensión de nuestro presente…”. Así estamos.
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