En las más inhóspitas rutas de la Patagonia, en carreteras de la Mesopotamia o en caminos de Cuyo. En cualquiera de los cuatro puntos cardinales y en todos los recorridos de nuestro país, hay un “altar” con la imagen de Antonio Mamerto Gil Núñez, o más popularmente conocido como el Gauchito Gil.
Si bien no es un santo canonizado por la iglesia, este correntino nacido cerca del año 1830 (no hay fecha cierta de su natalicio) posee miles y miles de devotos que dejan sus ofrendas (vinos y cigarrillos) y pedidos (a través de cintas rojas) en las distintas ermitas distribuidas por Argentina. Y todos los 8 de enero, más de 100.000 personas se congregan en el Santuario principal, al lado de su tumba, en el cruce de las rutas Nº 123 y 119, a 8 km de su Mercedes natal, para recordarlo en un nuevo aniversario de su defunción.
La creencia en los milagros del Gauchito Gil comenzó a horas de su muerte. En los albores de 1850, la provincia de Corrientes estaba inmersa en un enfrentamiento político entre Colorados (grupo al que él pertenecía) y Celestes que pronto llevó a la guerra. Al alistar gente para la batalla, Gil se negó a pelear contra “hermanos” y fue considerado desertor.
Tras su detención, pronto fue ordenada su ejecución. Colgado de los pies junto a un árbol para ser degollado, antes de que su ejecutor aplicara la orden de sus superiores, el Gauchito sólo le pidió un favor: “Cuando llegues a tu hogar y te enteres que tu hijo está muriendo de una mala enfermedad, invócame para que yo interceda ante Dios y lo salve”. Cuando el verdugo regresó a su vivienda, su hijo estaba agonizando. Las palabras que manifestó al cielo surtieron efecto al otro día, cuando el niño evidenció una notable mejora y poco después, se curó.
El culto popular dice que al pasar por algún santuario hay que saludar al “santo popular” con la bocina del vehículo, porque si no, esos viajeros no llegarán a destino o sufrirán demoras. Así que ya saben, un “piii, piii” no cuesta nada...
Si bien no es un santo canonizado por la iglesia, este correntino nacido cerca del año 1830 (no hay fecha cierta de su natalicio) posee miles y miles de devotos que dejan sus ofrendas (vinos y cigarrillos) y pedidos (a través de cintas rojas) en las distintas ermitas distribuidas por Argentina. Y todos los 8 de enero, más de 100.000 personas se congregan en el Santuario principal, al lado de su tumba, en el cruce de las rutas Nº 123 y 119, a 8 km de su Mercedes natal, para recordarlo en un nuevo aniversario de su defunción.
La creencia en los milagros del Gauchito Gil comenzó a horas de su muerte. En los albores de 1850, la provincia de Corrientes estaba inmersa en un enfrentamiento político entre Colorados (grupo al que él pertenecía) y Celestes que pronto llevó a la guerra. Al alistar gente para la batalla, Gil se negó a pelear contra “hermanos” y fue considerado desertor.
Tras su detención, pronto fue ordenada su ejecución. Colgado de los pies junto a un árbol para ser degollado, antes de que su ejecutor aplicara la orden de sus superiores, el Gauchito sólo le pidió un favor: “Cuando llegues a tu hogar y te enteres que tu hijo está muriendo de una mala enfermedad, invócame para que yo interceda ante Dios y lo salve”. Cuando el verdugo regresó a su vivienda, su hijo estaba agonizando. Las palabras que manifestó al cielo surtieron efecto al otro día, cuando el niño evidenció una notable mejora y poco después, se curó.
El culto popular dice que al pasar por algún santuario hay que saludar al “santo popular” con la bocina del vehículo, porque si no, esos viajeros no llegarán a destino o sufrirán demoras. Así que ya saben, un “piii, piii” no cuesta nada...

1 comentarios:
Hola! Soy de España y el año que viene iré de beca a Buenos Aires para hacer 3º de Publicidad allí. Me gustaría que me explicaras la diferencia entre la universidad austral y la católica y me dieras unos consejos. :D Gracias. Por cierto, muy interesante tu blog.
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