
El próximo lunes, Salta celebrará uno de sus eventos más importantes: la Fiesta del Milagro.
La mística religiosa se remonta a 1592, cuando arribó desde Europa a la naciente ciudad –su fundación había sido 10 años antes- una caja de madera que en su tapa tenía grabada la leyenda “Un Cristo crucificado para la iglesia matriz de Salta”. La imagen de Jesús fue depositada en la sacristía del templo y estuvo en el olvido por 100 años…
En septiembre de 1692, Salta comenzó a padecer una serie de intensos terremotos que a su paso destruían todo lo que encontraban. Ante la situación, el padre Carrión organizó una procesión con la figura por la ciudad y los fieles, mediante plegarias, rogaron por el cese de los temblores.
Ni bien comenzó la peregrinación la tierra dejó de moverse. Al regresar a las ruinas del santuario lo único que había quedado intacto era una imagen de la Virgen María. Por eso, desde entonces, todos los 15 de septiembre los salteños recorren la capital de su provincia con las dos representaciones al frente de la caravana para agradecer por aquel milagro y para pedir que no se repitan los desastres naturales.
Este acontecimiento afirma la profunda creencia de los norteños y explica el por qué a cada paso, por cada rincón de la metrópoli, se puede encontrar un templo o efigie religiosa. En la foto, la basílica de San Francisco, una de las primeras edificaciones de aquella época y que debió ser reconstruida tras el sacudón.
Estas dos últimas semanas hemos conocido Salta, la linda. Aún quedan más historias y lugares por descubrir, pero será unos kilómetros más adelante de nuestro viaje...
La mística religiosa se remonta a 1592, cuando arribó desde Europa a la naciente ciudad –su fundación había sido 10 años antes- una caja de madera que en su tapa tenía grabada la leyenda “Un Cristo crucificado para la iglesia matriz de Salta”. La imagen de Jesús fue depositada en la sacristía del templo y estuvo en el olvido por 100 años…
En septiembre de 1692, Salta comenzó a padecer una serie de intensos terremotos que a su paso destruían todo lo que encontraban. Ante la situación, el padre Carrión organizó una procesión con la figura por la ciudad y los fieles, mediante plegarias, rogaron por el cese de los temblores.
Ni bien comenzó la peregrinación la tierra dejó de moverse. Al regresar a las ruinas del santuario lo único que había quedado intacto era una imagen de la Virgen María. Por eso, desde entonces, todos los 15 de septiembre los salteños recorren la capital de su provincia con las dos representaciones al frente de la caravana para agradecer por aquel milagro y para pedir que no se repitan los desastres naturales.
Este acontecimiento afirma la profunda creencia de los norteños y explica el por qué a cada paso, por cada rincón de la metrópoli, se puede encontrar un templo o efigie religiosa. En la foto, la basílica de San Francisco, una de las primeras edificaciones de aquella época y que debió ser reconstruida tras el sacudón.
Estas dos últimas semanas hemos conocido Salta, la linda. Aún quedan más historias y lugares por descubrir, pero será unos kilómetros más adelante de nuestro viaje...

0 comentarios:
Publicar un comentario en la entrada