
Trataré de ser objetivo, les juro, trataré…
Esta la historia de una carrera de endurance que comenzó a la 1 del 20 de agosto de 1969 en Nürburgring, Alemania (20hs del 19 en Argentina), y terminó 84 horas después. En ella compitieron las mejores marcas de automóviles de la época como así también los pilotos más reconocidos de Europa. Mercedes, Porsche, BMW, Lancia, Triumph son algunos de los bólidos que componían la grilla de largada. Sin embargo adelante había tres vehículos desconocidos con el 1, 2 y 3 sobre sus laterales. Allí estaban los Elefantes blancos, denominación que les dio la prensa por su gran porte y que componían la categoría de los más grandes, de 3 a 5 litros de cilindrada.
Esos coches blancos, cada uno identificado por un color en la trompa (el 1 rojo, el 2 amarillo y el 3 gris) y dos franjas celestes de punta a punta, eran los Torino 380 W de la Misión Argentina, un comité compuesto por los sobresalientes corredores del país de aquel momento y por los técnicos y personajes más reconocidos del ambiente automovilístico.
A la cabeza del proyecto estaba Juan Manuel Fangio, secundado por Oreste Berta en la preparación de los coches junto a Heriberto Pronello, quien fue el que adaptó las unidades para la prueba. En las butacas se sentaron Rubén Luis Di Palma, Cacho Fangio y Carmelo Galbato en el auto Nº1; Gastón Perkins, Rodríguez Canedo y Jorge Cupeiro en el Nº2; y Eduardo Copello, “Larry” y Cacho Franco en el Nº3.
Los Torino no tuvieron grandes modificaciones de como salieron de la planta de Santa Isabel en Córdoba. Propulsados por un impulsor Tornado de 3.800cc de 215 caballos de potencia y alimentado por tres carburadores Weber 45/45, los autos solamente fueron alivianados quitándole los asientos y los elementos de confort.
Pero una vez en el circuito, de largas rectas, 176 curvas y más de 14 minutos la vuelta, el grupo empezó a experimentar en los primeros giros de reconocimiento las falencias con las que se encontrarían. Los pilotos padecieron con los frenos y los embragues por el peso del auto (1.300 kilos) al momento de encarar las variantes, por lo que Fangio se contactó con una empresa alemana que les fabricó pastillas de distinto compuesto a las originales.
Esta la historia de una carrera de endurance que comenzó a la 1 del 20 de agosto de 1969 en Nürburgring, Alemania (20hs del 19 en Argentina), y terminó 84 horas después. En ella compitieron las mejores marcas de automóviles de la época como así también los pilotos más reconocidos de Europa. Mercedes, Porsche, BMW, Lancia, Triumph son algunos de los bólidos que componían la grilla de largada. Sin embargo adelante había tres vehículos desconocidos con el 1, 2 y 3 sobre sus laterales. Allí estaban los Elefantes blancos, denominación que les dio la prensa por su gran porte y que componían la categoría de los más grandes, de 3 a 5 litros de cilindrada.
Esos coches blancos, cada uno identificado por un color en la trompa (el 1 rojo, el 2 amarillo y el 3 gris) y dos franjas celestes de punta a punta, eran los Torino 380 W de la Misión Argentina, un comité compuesto por los sobresalientes corredores del país de aquel momento y por los técnicos y personajes más reconocidos del ambiente automovilístico.
A la cabeza del proyecto estaba Juan Manuel Fangio, secundado por Oreste Berta en la preparación de los coches junto a Heriberto Pronello, quien fue el que adaptó las unidades para la prueba. En las butacas se sentaron Rubén Luis Di Palma, Cacho Fangio y Carmelo Galbato en el auto Nº1; Gastón Perkins, Rodríguez Canedo y Jorge Cupeiro en el Nº2; y Eduardo Copello, “Larry” y Cacho Franco en el Nº3.
Los Torino no tuvieron grandes modificaciones de como salieron de la planta de Santa Isabel en Córdoba. Propulsados por un impulsor Tornado de 3.800cc de 215 caballos de potencia y alimentado por tres carburadores Weber 45/45, los autos solamente fueron alivianados quitándole los asientos y los elementos de confort.
Pero una vez en el circuito, de largas rectas, 176 curvas y más de 14 minutos la vuelta, el grupo empezó a experimentar en los primeros giros de reconocimiento las falencias con las que se encontrarían. Los pilotos padecieron con los frenos y los embragues por el peso del auto (1.300 kilos) al momento de encarar las variantes, por lo que Fangio se contactó con una empresa alemana que les fabricó pastillas de distinto compuesto a las originales.
Una vez solucionado uno de los principales problemas previos a la carrera, la Legión extranjera estaba preparada para comenzar a escribir lo que sería un hito en la historia del automovilismo nacional…
1 comentarios:
Diego: La verdad que te felicito, me parece muy bueno todo lo que publicas. Segui asi. Facu (Ex Torino GR 82).
salu2.
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